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La inspiración basada en la observación

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Luís Ángel Martínez


Publicado el 05/11/2012

Director de Sistemas y Seguridad

Una necesidad, una solución.


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Cash register, built 1904 in Ohio

En la era del comercio electrónico, de los tpv virtuales y de los nuevos negocios basados en la nube, uno echa la vista atrás y se pregunta cuándo y por qué entró la tecnología por primera vez en el mundo del comercio; cuándo se pasó del lápiz y el papel a la primera “máquina”, que mediante un sistema mecánico era capaz de contar las ventas de un establecimiento.


Rebuscando en la historia de la Tecnología, pronto nos encontramos con el invento de las máquinas registradoras, sin duda, el primer apoyo tecnológico para el mundo del comercio.


Este invento corresponde al estadounidense James Ritty.

James Ritty regentaba en el año 1871 un bar, o como dicen los americanos un “saloon” en Dayton (Ohio – Estados Unidos) llamado "The Pony House". Tenía problemas con alguno de sus empleados que le “sisaban” parte de sus ganancias.


Un día de 1878, mientras realizaba un viaje en barco de vapor a Europa, James se encontraba absorto observando el mecanismo que contaba las revoluciones de la hélice del barco. En su cabeza rápidamente afloró una idea “si esto sirve para contar las vueltas que da la rueda... ¿por qué no puede servir para contar las ventas de mi negocio?”. De este modo comenzó a pensar en una “maquina registradora”, que de forma similar, le permitiera registrar las ventas realizadas y así minimizar los hurtos que estaba sufriendo.


Tal era la obsesión que daba vueltas en su cabeza, que acortó su estancia en Europa para comenzar a desarrollar su idea con la ayuda de su hermano, experto en mecánica.


La primera máquina que diseñaron tenía dos filas de teclas  (cada una de las cuales representaba un importe desde cinco céntimos de dólar hasta un dólar) y una esfera similar a la de un reloj. El invento parecía un reloj con teclas, donde las agujas en lugar de marcar horas y minutos, marcaban dólares y centavos.


Al pulsar una de las teclas, un eje hacía girar un contador, logrando de este modo registrar todas las transacciones.

Este primer intento fue un fracaso. Al segundo intento ya salió un producto más fino, pero aún no estaba preparado para salir al mercado.


Y por fín, el 4 de noviembre de 1879 Ritty patentó el “cajero incorruptible de Ritty”, la primera máquina registradora de la historia.


Los hermanos Ritty continuaron el desarrollo de su invento. Pronto incorporaron nuevas funcionalidades a su máquina, como la de incluir un rollo de papel para registrar las transacciones. Ya tenían entre sus manos lo que tanto anhelaban: un producto comercializable.


La registradora tenía un perforador que abría huecos en columnas separadas. Cada columna representaba una moneda, de modo que cuando se pulsaba, por ejemplo, la tecla de 1 dólar, se perforaba el rollo de papel en la columna correspondiente. A cada venta el papel iba avanzando, de modo que al final del día sólo había que contar las perforaciones de cada columna para obtener el total de las ventas. Cinco perforaciones en la columna de 1 dólar, y una perforación en la columna de los 50 centavos daban un total de ventas de 5 dólares y 50 centavos.


Su nuevo negocio comenzó a crecer, pero llevar dos negocios al mismo tiempo, era difícil para Ritty, ya que el bar le consumía demasiado tiempo. En 1884 vendieron su negocio y sus patentes.


Así nació the National Cash Register Company (NCR). Al frente de esta nueva compañía estaba John Henry Patterson, quien logró pasar de las 350 cajas vendidas en 1884 a los dos millones de unidades vendidas de 1922.


El invento de Ritty y los nuevos métodos de venta diseñados por Patterson marcaron un antes y un después en la forma de vender.


El propio Ritty reconoció que: “si cualquier otra persona distinta de John H. Patterson se hubiera hecho con el negocio de las cajas registradoras, este no habría sido un éxito".


Tal como se lee entre líneas en el comentario de Ritty y como así lo publicó El diario The Saturday Evening Post: “Patterson cambió a los vendedores de olor a puro y a whisky, en una nueva raza de hombres”.


Patterson es considerado uno de los mejores empresarios norteamericanos, revolucionando el mundo de las ventas. Su empresa continúa en la actualidad su actividad en el ámbito de las TIC con el nombre de NCR Corporation.


Es curioso como el ingenio humano es capaz de encontrar soluciones a necesidades muchas veces fruto de la casualidad, pero siempre basado en la observación.


Da en qué pensar... si tenemos dos orejas, dos ojos y una boca... debe ser por algo.


Si tenéis curisidad por ver el primer invento de Ritty, daros una vuelta por la web del Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian.


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