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Escribir sin faltas de ortografía, clave en la imagen empresarial

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Ángela García


Publicado el 29/11/2013

Dpto. de Comunicación

La mala ortografía cierra puertas hacia el progreso y daña la imagen de una empresa. Escribir bien no cuesta nada y, a veces, sólo es cuestión de dar una segunda lectura a nuestros escritos para generar confianza en nuestro interlocutor.


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Las empresas emiten multitud de mensajes diariamente a través de muy diversos medios: respondiendo a un email, llamando por teléfono, poniendo un anuncio de publicidad, firmando convenios o contratos o redactando un post en Facebook. Para todas estas fórmulas de comunicaciones internas o externas se hace necesario emplear la ortografía, con sus tildes, signos de puntuación, mayúsculas, etc.

Cambiar una b por una v, añadir haches donde no existen o inventar nuevos vocablos son licencias ortográficas que sólo grandes de la pluma como Juan Ramón Jiménez podían permitirse, quien utilizaba una ortografía propia que aportaba personalización única a sus obras y textos. Al igual que cuidamos nuestra imagen personal eligiendo cada mañana la ropa que nos vamos a poner en función del día que vayamos a tener, y de la misma manera que sólo usamos el pijama para dormir o estar en casa, debemos entender que la buena escritura forma parte de nuestra imagen y habla por nosotros. ¿Qué confianza pueden generar un “halla llegado”, un “haber qué decidimos” o que te “hechen una mano”, vistos de esta guisa? Horror para los ojos que han de responder a emails descuidados; vergüenza ajena para ese cliente que va a firmar un contrato con una determinada empresa; desconfianza para los consumidores que eligen su marca de toda la vida casi a ciegas; ¡y diccionarios estrellados contra el suelo suplicando un poco de respeto!

diccionario
Cómo no acordarnos de la ortografía utilizada en las redes sociales… Son el canal más directo e inmediato que existe en la actualidad entre consumidores / clientes y una empresa. Una falta de ortografía puede significar una tachadura imborrable para una marca y cambiar la opinión que se tenía de un producto en concreto, por ejemplo. Los usuarios han aprendido a ocupar el trono de poder en los Social Media y un error ortográfico puede convertir a una empresa en el centro de las risas o las críticas. La consecuencia es una imagen dañada y comparable a los grandes momentos de crisis que puede atravesar una compañía. No queremos olvidar la importancia de las tildes, cuyo uso en castellano se rige por unas normas de sencilla aplicación. Y, si los errores son reincidentes, confiar en la lectura es uno de los métodos más antiguos para aprender a escribir correctamente y cuidar nuestra imagen personal y la del lugar en el que trabajamos. A veces, una segunda lectura de nuestros escritos, puede vislumbrar ciertos errores cometidos.

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